
Castella: esforç i malenconia
Novembre 23, 2007Aprofito un dia de festa per anar a l’encontre de Castella, una ocupació intermitent que reprenc de tard en tard. Faig parada i fonda a Sepúlveda, vella seu de considerable pes durant la reconquesta, posseïdora de furs propis poc a poc neutralitzats i que durant segles gaudí d’uns privilegis i potestats que bé permetrien considerar-la com una petita república autònoma.
Sepúlveda podria passar per un arquetip de totes les viles mitjanes d’aquesta terra que després d’una època de prosperitat entraren en una llarguíssima decadència de la qual encara no n’han sortit, i que avui s’aguanten gràcies al turisme de cap de setmana madrileny, a velles rendes i a algunes rèmores d’explotació rural. A mi, aquest hàlit, aquesta fesomia, sempre em provoquen una impressió corprenedora: semblen cossos que s’haguessin esgotat en una tasca perllongada i feixuga i dels qui ja només en quedés l’esquelet, el gest exsangüe i ombrívol de qui ha perdut la vida en va.
Perquè aquesta missió hauria estat la construcció d’Espanya, el treball inacabat d’incorporació a Castella de la resta de pobles i nacions de la península. I aquest procés d’assimilació no només hauria fracassat en la temptativa de crear una nova identitat orgànica que integrés als incorporats, ans hauria suposat el sacrifici fútil de la pròpia.
Espanya portaria alguns importants segells castellans, la llengua el més notable de tots, però en serien ecos desfigurats i arcaics, ombres remotes i difícils de reconèixer i que, sortosament, no haurien cristal•litzat de manera homogènia.
És aquesta lletja cruïlla –no haver reeixit en transcendir-se, però tampoc poder dissociar-se d’aquest ens indefinit i malgirbat que és obra seva: Espanya- el purgatori de Castella. Una mena de justícia poètica que no impedeix la compassió envers el seu destí, que també és una imatge deformada del nostre. És igualment l’obstacle, potser ja insuperable, per a bastir un castellanisme sòlid i no només basat en la reacció a la pèrdua de la seva condició dominadora. O l’amargor que porta a certs companys castellanistes d’inspiració comunera a denunciar que el seu drama és haver estat utilitzats per unes elits dirigents, tant o més que qualsevol altre poble hispànic, en la creació d’un Gòlem que voldria engolir-nos a tots.
”Els esforços inútils arrosseguen a la malenconia” digué Ortega y Gasset, que tot i extreure’n conclusions molt diverses a les meves, ja va detectar aquest malestar irresolt. Castella i Sepúlveda m’inspiren aquesta malenconia. Tot hi conspira: el paisatge crepuscular, un immens llegat arquitectònic sovint massa desmarxat, el silenci, els pobles envellits i que es deshabiten o es converteixen en segones residències de senyorets de capital, la tòpica però fonamentada sobrietat de caràcter del paisanatge, la decadència tangible de les antigues formes de vida…
També és el seu encís, que mai tindria si realment fos la versió depurada d’una proposta hegemònica i vencedora.
Potser per això, quan hi vaig, sempre hi arreplego visions residuals: vells forns de llenya del segle XVIII, casalots pairals que mai obren les seves finestres, imponents colomers una mica enrunats, masmorres. O els rètols amb velles paraules castellanes que es resisteixen a entrar a l’ombra: figón, almoneda, tahona…
Aunque no he podido entender todo el texto, me parece bastante acertado. Sí, esos pueblos semiabandonados con iglesias románicas es Castilla, una tierra que perdió con la emigración de los 50-70 a la mitad de su población.
En las fiestas de verano pueden verse las matrículas: catalanas, vascas, madrileñas. Sólo quedaron los viejos.
Mientras en algunos lugares de la Piel de Toro se echa mano de esto o de lo otro para justificar los hechos de hoy, sea en el norte o en el pedigüeño Sur (donde saben muy bien que el que no llora no mama), en Castilla sabemos bien en qué estado de atraso quedó todo desde los 40 hasta los 90. Y no sabemos eso de El que no llora… Así nos va.
Gracias por la aportación, Francisco.
Siempre me gusta preguntar a los castellanos si consideran que su “nacionalismo” fue trascendido y quedo integrado en el español o, como es parecer de mis conocidos castellanistas y mio propio, si Castilla quedó tan desvirtuada y sufrió tanto perjuicio del proceso de abstracción que representa el modelo de estado-nación español como cualquier otro pueblo hispánico.
Es muy difícil contestar a eso. Una mezcla de las dos cosas más un gran problema que no se menciona: un problema de identidad castellana. Castilla, ¿qué es Castilla? Si visitas foros y páginas de partidos castellanistas verás que cada uno tiene su propia concepción. Castilla con León, Castilla sin León, salmantinos que se consideran castellanos, salmantinos que se consideran leoneses. Tierras castellanas durante siglos parece que dejaron de serlo: Cantabria y La Rioja. Y para acabar, lo que hoy es Castilla-La Mancha. ¿Es Castilla?
Para algunos, sí. Hay una página web que contempla una Castilla que llega hasta los campos de Hellín, donde hablan murciano, mira tú.
A esos castellanos (del norte) que creen que Toledo, C.Real, etc es Castilla que vayan por allí una temporada (como me pasó a mí por motivos de trabajo), y luego les vuelvo a preguntar qué tenemos en común.
Y de paso enlazo con lo que venía a dejar aquí, para información de catalanes.
Echando un vistazo al informe Pisa, en ciencias Castilla y León da el mejor resultado de España. En lectura no es la primera, pero obtiene unos resultados excelentes.
Del Sur de España, sólo Andalucía da resultados; es la peor. Y he estado investigando por la web y resulta que el resto de comunidades del Sur no creyeron conveniente que sus comunidades participaran. Y es más: en El País encontré un artículo que habla de que el estudio longitudinal a 10 años no se va a publicar por comunidades autónomas por las presiones recibidas.
Anda ya…
El informe Pisa es fácil de encontrar, está en la página de educación de la Junta de C y L.
Escribo esto con la esperanza de romper algún tópico cuando lo lean catalanes. Castilla fue hasta hace 15 años, una región, pobre, pobre. Unas catalanas que conocí en el 86 me decían que estábamos en los 60. Y posiblmente decían la verdad. Aún así siempre tuvimos de los mejores resultados en educación, y me sorprendió saber en los 80 que las bibliotecas de la región eran las más usadas en proporción de habitantes.
Cuando una tierra pierde a su gente mejor formada porque tiene que emigrar (yo soy uno de ellos), está condenada al atraso. ¿Qué van a hacer los pobres viejetes que quedaron en los pueblos? Dejadez, desesperanza, ¿qué van a hacer, a quién van a dejar nada, si todos los jóvenes marcharon a Bilbao, Barcelona o Madrid?
Pero parece que estamos saliendo del agujero. En silencio, sin alharacas, sin reclamar los “minolles” que nos debe el estado en concepto de no sé qué…
Y en cuanto al concepto de castellano: hace bastantes años en Barcelona, unos andaluces de estereotipo, con acento, voz clara, etc… iban en el metro. Al bajarse, oí como decían en catalán dos catalanes: “Estos castellanos…” Casi me caigo.
Me alegra conocer el dato. Siempre que charlo con amigos (catalanes, pero también de Madrid) trato de difundir que Castilla es más que la idea de retraso rural, nacionalcatolicismo y mentalidad cerrada que mucha gente pueda tener de ella, y que también cuenta con abundancia de personas inquietas, cultivadas, abiertas y sin los prejuicios que algunos imaginan. Y esa aplicación silenciosa y sin aspavientos que alabas en tu mensaje -y que echo cada vez más de menos en la crecientemente jactanciosa sociedad catalana- la he percibido en muchos aspectos en mis visitas a tu tierra. En los últimos diez años he visto cambiar una cierta resignación e inmovilismo por la creatividad y las ganas de buscar nuevos recursos e ideas para que Castilla (hablo esencialmente de Castilla-León, que es la que más he transitado, pero también de Cuenca) salga hacia adelante sin por ello sacrificar el alma al progreso.
Aunque pienso que también en la dirección opuesta ha faltado comprensión y simpatia. Que los catalanes hemos sido eternos sospechosos de desafección y que se nos ha tratado en consecuencia. No se ha entendido que no quisiéramos ser asimilados y se nos ha guardado rencor por ello.
En el fondo, existe desconocimiento y recelo mutuo. Y pocas ganas de superarlo.
Respecto al uso del término “castellans” entre los catalanes no te ha de extrañar que se aplique indistintamente a andaluces, murcianos o cántabros. Porque remite a la lengua, no a la región de origen.
En el fondo, otra confusión derivada de la falta de consistencia de una identidad castellana y el turbio magma de indiferenciación entre Castilla y España, o entre Castilla y actual estado español.
Sí, tienes razón. Me ha venido a la cabeza lo que pensé al ver “Tengo una pregunta para usted” con el Sr. Carod Rovira. De las dos personas que insistían en llamarle José Luis, las dos eran de Valladolid. Pensé: pero por Dios, es que esta gente está pagada para mantener el tópico o qué? Hasta estuve a punto de escribir a la página de ERC, pero creo que serviría de poco.
Hay gente muy preparada ahora. Fíjate cuando comenté que la tierra que pierde a su gente está condenada al atraso porque generalmente pierde a la mejor.
Y de gente famosa de Castilla León que sean bastante diferentes a los que preguntaron de esa manera, se me ocurren Eva Hache (Segovia) y Quequé (Salamanca). Pero hay muchos más.
Sobre lo que dices de Cataluña, siempre hay algún tonto de las narices que dice que no puede ver a los catalanes, igual que hay algún catalán que se niega a hablar en castellano con castellanos sabiendo que no conocen el idioma. A mi me pasó en Barcelona, preguntar dónde se cogía el autobús tal, y contestarme en catalán; le dije que no entendía el catalán y siguió igual. Fui a otra persona y me habló en castellano. Y ya está. Y es que la estupidez de la naturaleza humana no entiende de naciones. Pero de ahí a ir contando “Es que en Cataluñaaa no te hablan en castellanooooo” en fin, va un abismo.
Sí es cierto que aquí se percibe a veces un excesivo interés por mantener unas ventajas económicas del que tiene que convivir con los vecinos más pobres.
Si estás interesado en la historia menos conocida de Castilla te recomiendo indagar en las Comunidades de Villa y Tierra. Hay un libro excelente sobre ellas de Gonzalo Martínez Díez.
También es muy recomendable el libro (pero es difícil de conseguir) Castilla y su personalidad histórica en el conjunto de los pueblos hispánicos, de Anselmo Carretero. Está basado en unas conferencias que dio a catalanes en el exilio mexicano.
Un saludo
Gracias por las referencias, Francisco. Recién he terminado la versión revisada de Los Comuneros, de Joseph Pérez, que apunta precisamente hacia alguna de las direcciones que hemos comentado. Esencialmente al hecho de que en Castilla también existió una resistencia popular al asentamiento de una monarquía centralista y uniformizadora. Del libro de Carretero tenía notícia, así como de su poca disponibilidad.
Me guardo la otra sugerencia. Espero seguir viéndote por aquí de vez en cuando.
Jo deteste cordialment la generació castellanista del 98 i m’agrada conèixer la Castella verdad quan toca, groga quan fa falta i revolucionària quan és el moment. Alfonso de Zamora té, en hebreu, una crònica breu del primer any de la Guerra de les Comunitats de Castella. Per cert, Alfonso hi és desaforadament pro-comunero.
Sobre la resistència pagesa organitzada dins de Castella (la Vella), hi ha els treballs de Carlos Hermida Revillas, dels quals alguns es troben de franc en internet: “Coyuntura económica y movilización campesina en Castilla la Vieja, 1914-1923″, Cuadernos de historia moderna y contemporánea, ISSN 0211-0849, Nº. 3, 1982, pags. 181-194, URL: http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=904633&orden=1&info=link
I la seua tesi doctoral, que roman inèdita, que jo sàpia, sobre el mateix tema, però que es deu reflectir als seus treballs:
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Huelgas campesinas en Castilla La Vieja y León, 1900-1936
Carlos Hermida Revillas
Estado, protesta y movimientos sociales : actas del III Congreso de Historia Social de España : Vitoria-Gasteiz, julio de 1997 / coord. por José Mª Ortiz de Ortuño, Santiago Castillo, 1998, ISBN 84-8373-104-5, pags. 613-624
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La lucha de clases en el campo castellano-leonés: 1931-1933
Carlos Hermida Revillas
El trabajo a través de la historia : actas del IIº congreso de la Asociación de Historia Social. Córdoba, abril de 1995 / coord. por Santiago Castillo, 1996, ISBN 84-600-9366-2, pags. 495-502
Per a la petita història, cal dir que Carlos va ser el nostre professor d’història a un institut de secundària de la perifèria de Madrid. I va ser molt bo, cal afegir-hi. Marxista-leninista, però molt bo. El però és perquè jo no n’isquí marxista-leninista, malgrat el Carlos mateix, però li agraïxc ara i sempre que ens ensenyara a pensar críticament i històrica.